Te odio. Te odio con cada parte de mi. Te odio porque me sonreís así, con esa sonrisa que todo lo cura, todo lo olvida. Te odio porque me besas como no me besa nadie. Te odio porque te das cuenta de la importancia que tenes en mi vida, y aún así seguís abusando de ella. Te odio porque me cuesta tanto creerte, que me invento miles de historias para poder auto-convencerme de que no me estas mintiendo. Te odio porque a partir del día que te conocí, supe que ibas a marcar mi vida. Por eso te odio. Porque con cada palabra, cada sonrisa, cada mirada, marcas mi vida. Porque tenes la importancia que no tuvo ningún otro. Porque no quiero que tenga alguien más importancia que vos. Nadie es tan importante en mi vida como lo sos Vos. Por eso te odio. Porque me gustaría que esto lo sintieras vos, no yo. Porque me encantaría que dudaras de mi tanto como desconfío yo de vos, me encantaría que dependas tanto de mi como lo hago yo. Quisiera que seas vos el que quede tan atado a esta historia y que no pueda encontrar motivos ni razones para dejarme a un lado como si nada. Quisiera que me veas tan perfecta, casi tanto como te veo yo a vos.
Por todo eso te odio. Porque ni siquiera sos capas de jugarte por alguien y yo, aún así, te sigo apostando la vida. Y todo ¿para qué? PARA NADA.
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