Abro los ojos, nuevamente: otro día más. Otro día más que intento no pensarte, no extrañarte, no necesitarte... Un nuevo día con mis metas, con mis principios, y con la idea fija de olvidarte. Con el deseo de poder levantarme y poder decir "ya no te quiero", "ya no haces falta". Pero es inútil, seguís tan presente como el primer día. Y es que fuiste lo mejor que tocó este corazón, ¿cómo no extrañarte? ¿cómo no recordarte? Si te lo dí todo y aún así nunca te bastó. Nunca nada fue suficiente para vos..
La diferencia es que vos siempre fuiste indispensable y la condición única para que yo esté feliz. Siempre dependí de vos. Pero, en cambio, yo nunca tuve prioridad en tu vida... o al menos nunca me lo hiciste saber. Si, al menos, hubieras amado una milésima parte de la forma en que yo lo hacía. Si, tal vez, hubieras apostado más a esto, si me hubieras valorado, reconociendo que nadie en este mundo te va a amar de la forma en que lo hago yo.. tal vez, solo tal vez, hubieras notado que nuestros caminos van juntos, de la mano; y que a pesar de los errores iba a estar al lado tuyo corrigiendote y marcándote el camino. Pero no me escuchaste, no te importó y, ahora, es tarde. Siempre tarde.
No te deseo el mal, tampoco te deseo lo peor; simplemente que, algún día, logres aprender a valorar a la persona que camina a tu lado, que se interesa en vos, que te conoce y aún así te apuesta la vida. Porque, juro, que siempre lo hice y creo que siempre lo iba a hacer.. Y por más que trate de borrarte de mi memoria, suprimir todos los recuerdos que mantengo en mí y reprimir las cosas que me hacen daño, algún día me voy a acordar de todo esto y, tal vez, sonría al acordarme de vos. De una persona que me hizo, en su momento, muy feliz. Pero, como todo, terminó y cuando se dice "terminó" ya forma parte del pasado... Porque, me guste o no, sos parte de mi pasado. Ni mi presente, ni mi futuro; pasado. Un pasado al que tal vez no quiera recurrir nunca más... o tal vez sí. Porque dudo que pueda algún día olvidarte.
viernes, 21 de octubre de 2011
sábado, 1 de octubre de 2011
Creo que poder decir adiós es parte de crecer. Creo que de todo se aprende y que todo sucede por una razón. Y el tiempo dirá si ese amor que nos hizo bien (o mal..) fue parte de eso. Parte de poder desprenderse de la gente que te hace daño, que te lastima o que te enferma.. De poder recapacitar y ponerse a pensar qué es lo que quiero, qué es lo que necesito. De sacarse de una vez la venda de los ojos que no te deja ver, y poder darse cuenta de lo ciega que estuviste tanto tiempo.. De poder aprender que nada es eterno y que el amor se desgasta. Pero, sobre todo, de saber que SIEMPRE puede haber algo mejor.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)